Os quiero hablar en esta ocasión de la Casa Bailly .
Se encuentra en la llamada finca “El Grajal” (San Pedro de Nós, A Coruña), y en uno de los márgenes de la nacional-VI.
Todo coruñes ha visto esta casa en alguna ocasión ya que está como digo en un lateral de la carraetera nacional que sale hacia Madrid y que tambien sirve de enlace con ciudades como Ferrol.
Aunque su fachada es reconocida por la mayoría de los coruñeses, muy pocos han sido quienes la han vsitado y paseado por sus estancias y pasillos.
La casa fue levantada entre 1920 y 1924 por los arquitectos Antonio Tenreiro y Peregrín Estellés para su propietario coruñés Julio López Bailly.
Poseía dos cuerpos divididos en dos alturas de planta casi cuadrada, buhardilla y sótano.
Actualmente la casa de Bailly dista mucho de ser la mansión de otro tiempo en donde había 22 habitaciones y se contaba con ocho personas de servicio, para dar mantenimiento a todas las estancias, jardines y cuadra que poseía.
La casa está completamente en ruinas y apenas algunas paredes y pequeñas salitas se mantienen en pie.
Es realmente acongojante entrar en ella ya que su aspecto lùgubre y abandonado dejan una cierta sensación de desasosiego a medida que avanzas por sus pasillos.
Las estancias superiores hoy en día están totalmente incomunicadas, ya que se han derrumbado las escaleras que subían hacia ellas, es por ello que solamente se puede visitar la planta baja.
Nada mas entrar te encuentras un enorme y largo pasillo que cruza la casa de lado a lado.
A medida que voy avanzando, voy viendo en ambos laterales estancias mas bien pequeñas que en su día eran cuartos de baño, despensas, cocinas y alguna que otra habitación de pequeño tamaño.
Aún quedan en la zona de la entrada azulejos pequeñitos que representan un bonito y colorido mosaico, aunque esta zona es muy reducida y enseguida comienza el suelo sin ningún tipo de revestimiento y cubierto completamente de escombros.
A mitad de este largo pasillo entro en lo que era un gran y bonito salón.
Una ventana con forma de arco deja entrever la maleza que ha ido comiendo terreno por toda la parte trasera de la casa. Tambien se pueden ver los restos de lo que fue una bonita chimenea.
Todo está cubierto de escombros de todo tipo, especialmente cascotes de piedra y trozos de madera que corresponden a algunas vigas superiosres que se han ido derrumbando con el paso del tiempo.
Se observan muchos escombros quemados y es que hace unos años, un ocupa que se instaló en la casa, pegó fuego a la misma al verse amenazado cuando fueron a desalojarle. Los bomberos tuvieron que intervenir y pudieron evitar que toda la casa sucumbiera ante las llamas.
Sigo hacia delante y tras el salón vuelvo a la segunda fase de la casa, la cual es prácticamente gemela a la primera, y es que la casa está divida por este salón central en dos casas idénticas que se unen por este tremendo pasillo que os he comentado.
En esta segunda fase, me encuentro mas estancias completamente derruidas, sucias y escombradas. Todas las ventanas que no dan a la zona delantera, están abordadas por grandes matorrales y maleza de todo tipo, ya que la casa está situada en un pequeño montecillo al que nadie desde hace muchos años ha accedido para limpiar toda esta vegetación que irremediablemente se va comiendo las proximidades de la casa.
Cuando llego al final del pasillo, me interno en cada una de las pequeñas habitaciones que voy viendo con la idea de poder penetrar en los sotanos de la casa, pero me encuentro con que los dos accesos que llevan a ellos, están completamente taponados por cascotes enormes que hacen completamente imposible la bajada.
Os aseguro que aún habiendo visitado la casa en pleno día, la sensación de desasosiego y de sentirme de alguna forma observado se hizo patente a lo largo de toda mi visita, sintiendo en algún momento dado incluso, una especie de ráfagas de aire helado que al tocarme por la esplada me dejan completamente erizado y sorprendido.
Aunque la visita fue alucinante y las sensaciones muy placenteras, he de reconocer que al salir de ella y volver a mi coche me sentí reconfortado ya que allí dentro alguna sensación extraña se hace patente a quien la visita.
Después de numerosas vicisitudes, “El Grajal”, que iba a ser rehabilitado por la administración local, cayó en el olvido, y las sucesivas ampliaciones de la carretera le han ido comiendo terreno a la finca hasta dejar a la casa aislada en un montículo, como si de un destierro deshonroso se tratase. Si no se le presta ayuda urgente esta preciosa y enigmatica casa acabará sucumbiendo al tiempo y por desgracia desaparecerá.
Confío en que las autoridades locales se den cuenta del icóno que supone esta casona y que alguien tome la decisión de retomar la rehabilitación y de alguna manera conseguir que esta maravilla tan vista y conocida por los habitantes de La Coruña consiga sobrevivir y deje que los habitantes de la ciudad herculina podamos seguir disfutandola de una forma aún mas directa y cercana.
Aquí tenéis todas la imágenes realizadas en mi visita.
Os dejo cuatro parafonías recogidas en mi grabadora mientras paseaba por los bajos de la casa:
| Powered by eSnips.com |
Análisis de audio por Jordi Bosch.
Ya por último os dejo tres videos grabados en la casa para que podáis conocer todos sus rincones,
Un saludo cordial de vuestro amigo Eugenio, alias Karkallón.



