domingo, 30 de enero de 2011

SANTA MARIÑA DE ACIVEIRO


En esta ocasión os quiero hablar de un antiguo y bonito monasterio cisterciense del siglo XII, que al contrario de todos los visitados hasta el momento, hoy en día está completamente restaurado y habilitado como hotel-monumento.
Está completamente apartado, a escasos metros de la ruta de los puentes del Lérez, y cercano a la zona de protección medioambiental de la Sierra del Candán,permitiendo realizar multitud de rutas de senderismo.
Pertenece al ayuntamiento de Forcarey, en la Comarca de Tabeirós - Tierra de Montes , en el montañoso interior de la provincia de Pontevedra.

Está situado a un lado de la carretera de ventas de Narón a Folgosoo, a una altura de casi mil metros, cerca de la antigua vía romana que uniría Lucus Augusti con la costa pontevedresa atravesando la soledad de la Sierra del Candán en época romana.
La superficie total del recinto es de 46.658 m², de los que 5.896 m² corresponden propiamente al edificio cenobial y a la iglesia anexa, 2.125 m² al atrio del conjunto y 37.629 m² a las tres fincas de labor agrícola anexas.
Aparte del recinto monacal, cuenta este precioso enclave con una bonita iglesia que es usada como templo parroquial para los escasos vecinos de aquella zona.



También justo al lado de esta Iglesia existe un pequeño cementerio con muchísimo encanto, en el que tumbas antiguas y nichos ya mas modernos se combinan , haciendo de este camposanto un lugar realmente acogedor y en el que se respira una paz absoluta.

El monasterio de Santa María de Aciveiro fue un monasterio medieval cisterciense que vertebró la vida económica y social de la Tierra de Montes desde su fundación en el siglo XII, hasta la exclaustración producida por la desamortización en el siglo XIX, concretamente en el año 1842, fecha en la que tuvo lugar su subasta pública. Está considerado Monumento Histórico Artístico desde el año 1931 y, en la actualidad, también tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.
Su construcción comienza en el año 1135, a raíz de la proclamación del rey gallego Alfonso VII como emperador , merced a sus propias donaciones y privilegios. Posteriormente sería incorporado al Cister en torno al año 1170.



La fecha de su fundación toma como referencia una inscripción situada en la pared sur de la iglesia monacal que establece el 4 de febrero del año 1135 como el momento en el que doce religiosos cistercienses, venidos desde la abadía de Claraval llamados por el rey Alfonso VII de Castilla, proceden a su constitución.
La misma obra pone en relación la fundación del monasterio con el afán fundacional del emperador Alfonso VII y al mismo tiempo resalta la importancia de esta fundación haciendo hincapié en el número de monjes fundadores, doce, número muy elevado si se compara con otras fundaciones similares que se estaban llevando a cabo en la misma época en tierras gallegas.

De otra inscripción conservada en la iglesia, que señala el año 1170, parece deducirse la fecha de incorporación de la comunidad religiosa a la Orden del Císter, pese a que su interpretación es objeto de distintas interpretaciones por parte de los historiadores, por lo que en la actualidad la fecha que se valora como más segura para señalar la incorporación al Císter es la del año 1225.



El recinto cenobial sigue con la estructura totalmente fiel a las pautas cistercienses; en torno a un claustro se distribuyen las distintas dependencias: cocina, refectorio, scriptorium, sala capitular, celdas de los monjes, caballerizas, etc.
Hoy, es un Hotel Monumento recientemente rehabilitado en el que se ha sabido combinar la historia con la funcionalidad y servicios modernos. Las habitaciones, antiguamente celdas de los monjes, han sido remodeladas para darles gran amplitud y comodidad, siendo un lugar realmente increíble para todo aquel que busque evadirse y pasar unos días de paz, reflexión y descanso en todos los sentidos.



En cuanto a la Iglesia se trata de un templo de planta basilical, dividida en tres naves y tres ábsides siendo una buena muestra de la arquitectura del románico gallego. Conserva su fábrica original de un románico tardío caracterizado por la escasez ornamental. Tiene como fuente de inspiración la Catedral de Santiago de Compostela. Se desconoce la fecha de inicio de las obras (que comenzarían como era costumbre por la cabecera). Fue objeto de importantes restauraciones entre las que se encuentran las de los años 1606, 1759 y 1911.

Existen dentro del recinto dos claustros que aunque comunicados, cada uno de ellos tiene su propio nombre y ubicación.
El claustro del curro es rectangular y de grandes dimensiones. Servía como lugar de recepción de los frutos, "eira de maxar" y como lugar para acurrar los ganados que pastaban en los montes de las encomiendas del convento. En él se encuentra una fuente datada en el año 1802. A su derecha se observa el acceso a las cortes, gallineros y viviendas de los pastores y personas al servicio del convento. A la izquierda se puede ver un paso (tramo abovedado con bóveda de medio cañón) que lleva a las dependencias monacales y al claustro bajo.



Hoy en día todo está restaurado y aunque se respeta totalmente la distribución original, lo que antiguamente eran celdas y habitáculos monacales, hoy en día son confortables habitaciones y salones de estar de lo mas acogedores.

El claustro procesional es una obra realizada en la segunda mitad del siglo XVIII. Es el mejor conservado de todos. De traza clásica, se cierra con muros de cantería de piedra labrada adornados con pilastras cuadrangulares y una imposta que marca la planta, y se remata con una cornisa con gárgolas en los esquinales. En él los canteros dejaron las fechas de finalización de las obras (la sur en el 1760 y la oeste en el 1769).

Tanto en el interior del monasterio como en los exteriores podemos observar algunos otros elementos que añaden aún si cabe mas encanto a este lugar.



Dos cruceiros preciosos, laudas medievales con grabados gremiales que nos recuerdan a las famosas laudas de Noia, fuentes de piedra, balconadas con hierro forjado, y un largo etc de pequeños detalles que no vienen más que a confirmarnos el hecho de que estamos hablando de un lugar absolutamente privilegiado, donde merece muy mucho la pena perderse y desconectar por completo de este ritmo de vida tan estresante y movido que hoy en día por desagracia a todos nos envuelve.



Tenedlo en cuenta cuando organicéis vuestra próxima escapada, ya que aparte de descansar y relajarse, podéis retroceder en el tiempo varios siglos y disfrutar de una experiencia mística , íntima y absolutamente enriquecedora .
Os adjunto un video del lugar en el que partiendo del coqueto cementerio del monasterio, os muestro tanto su entorno como el interior de la edificación principal.
(Recordad que para la perfecta escucha de archivos de audio y video en este blog, deberéis desactivar la música de fondo en el reproductor que encontraréis en la parte mas baja del mismo)


En el momento de mi visita, tan solo había en el monasterio una persona en recepción.
En la parte exterior, absolutamente nadie, Esto hizo que me animara a realizar algunas pruebas de grabación de audio en el pequeño cementerio en busca de algún sonido parafónico.
No hubo apenas ningún resultado positivo en ninguno de los cortes realizados, a excepción de esta leve inclusión que se produce en el momento en el que procedo ya a recoger todos mis aparatos para volver ya de vuelta a mi coche y terminar la visita.
Aquí os la dejo.


Sin más me despido, agradeciendo vuestra atención.
Un cordial saludo de vuestro amigo Eugenio, alias Karkallón.

Fotografías, edición, audio y video por Karkallón
Análisis de audio por Jordi Bosch
Fuente consultada para la realización de este reportaje. Wikipedia.

1 comentario:

  1. El monasterio era mucho más bonito y natural antes de que llegaran los peseteros a sacar pasta y reformaran el lugar. Me da vergüenza ver que delante de la iglesia hay 2 "arbolitos" cuando antes había un majestuoso árbol antiquísimo, pero claro, obstaculizaba el paso de coches...

    Las fotos son preciosas, me han encantado. Hace muchos años que no voy por allí y por un momento me he sentido dentro del lugar. En el cementerio está enterrado mi abuelo, se ve su tumba en las fotos...

    Lo más bonito no es el monasterio en sí, sino el lugar que le rodea. Es todo monte y prados, con unas pocas casitas y lugareños muy agradables. Justo al lado del monasterio hay un río precioso. Es pura naturaleza :)

    ResponderEliminar